24 feb. 2011

Belén Estebán vs Jordan











Esta mañana en el autobús recordé el propósito inicial de este blog y aunque la falta de tiempo ha hecho que finalmente desarrolle anécdotas y me aleje del fin periodístico, hoy voy a darle sentido a mi primera intención. Como periodista y turista curiosa he observado con gran asombro lo que en la facultad calificaban como 'periodismo amarillo'. He de decir, si embargo, que todo lo que imaginabas entonces se queda corto.
Partiré de una similitud entre españoles y británicos. Si en España tenemos a 'la princesa del pueblo' en toda publicación rosa y no tan rosa que se precie, aquí sucede lo mismo con una tal Jordan. A la muchacha no se le conocen más méritos (me he informado) que ser hace ya años una modelo de tercera división con facilidad para el destape
De ahí al estrellato. Como ocurre con 'la Esteban' se siguen al dedillo sus peleas matrimoniales, enfrentamientos, supuestos cuernos y otras desventuras. Ambas son además rubias peliteñidas en ese tono tan poco natural y menos favorecedor que lucen en larga melena y que cae sobre sus no menos artificiales pechos.
Este tipo de 'noticias' cobran cierta normalidad dentro del ámbito rosa y de entretenimiento si bien aquí en Gran Bretaña, esas fronteras no existen y curiosamente son los ciudadanos de a pie los mayores protagonistas de la prensa.
Me explico y detallo a continuación noticias publicadas sin ningún tipo de pudor en periódicos como The Evening Post, Metro o The Daily Mirror, además de revistas y tabloides varios.
Con motivo de San Valentín una publicación tuvo a bien desarrollar un reportaje sobre una pareja que en lugar "de celebrarlo tradicionalmente" lo hacían formando un cuarteto. Las explicaciones de los personajes en sí iban acompañadas de fotografías que eran un atentado a la estética y en la que ellas y ellos, con sobrepeso,sin depilar, sin el don de la belleza ni la vergüenza y bastante más cerca de la tercera edad que de otro estado, posaban la mar de felices (rácimo de uvas en la boca). Lo malo no es éste reportaje. Lo malo es que con temas así se rellenan a diario cientos de páginas. Es la norma, no la excepción.
Hechos aparentemente tan serios como 'Mi padre me dejó embarazada seis veces' pasan a convertirse en un circo dónde ni víctima, ni agresor, ni hijos menores se salvan de la correspondiente fotografía. Que en Inglaterra eso del tomatazo en la cara no lo conocen, ni lo necesitan.
Tampoco se escondía una muchacha que contaba con orgullo que tenía una disfunción por la que cada vez que se atiborraba de comida sufría un orgasmo (es real y está publicado en Evening Post que detalla el caso clínico). La buena mujer, foto incluida, salía devorando un pastel ya que ha decidido rentabilizar tan curioso mal creando una web en la que, previo pago, se ceba a petición de los usuarios hasta conseguir su fin y de paso incrementar los escasos 215 kilos que ya pesa la chica.
Es lo que más me maravilla de la prensa inglesa, la naturalidad con la que cuentan los casos más bizarros. Hoy en Metro abría a cuatro columnas la fotografía de una veintena de abuelos y abuelas de una residencia en sus correspondientes sillas de rueda muchos de ellos. La noticia? Pues que tiemble la estabilidad mundial. Han decidido organizar una fiesta en la calle con motivo de la boda del príncipe y sienten,que como parte del pueblo,ellos tienen más derecho que nadie a participar del bodorrio en mitad de la calle, a ritmo de cha-cha-cha y con ponche de por medio. No veo la tele mucho, pero apuesto algo a que han ocurrido cosas más relevantes....
No olvido tampoco relatos en los que fantasmas han salvado vidas o hermanos han tenido hijos y que comparten páginas con la juergas infames de Berlusconi.
Pero si la falta de seriedad y el frikismo roza lo increíble en la prensa británica considerada seria imaginad que ocurre en las revistas del cuore. Ahí si que el atentado a la estética es inhumano. Durante mis primeros días en Bristol recuerdo haber visto un reportaje a todo color de la abuela de una concursante del Operación Triunfo inglés asegurando que la fama de su nieta había perjudicado su negocio (prostituta). Narraba su pena acompañando el testimonio de fotografías en la que mezclaba flacidez, siete decenios de vida, medias de rejilla, ligueros y corsé sin que se le moviese la peluca.
Antes de venir aquí se me ocurrían pocos desatinos peores que hacerse periodista en España. Y lo hay  Pobres compañeros británicos.

19 feb. 2011

"Entre niños anda el juego..."

No creas que me he olvidado de ti, Esmeralda. Que te debo este post desde aquella surrealista tarde que pasamos en aquel Pub de cuyo nombre no quiero acordarme….
Me pediste que lo escribiera. Vamos allá.
Para situarnos, recordar que hasta hace muy poco el Gobierno británico tenía a bien dar una casa y una mensualidad a todas aquellas crías que se quedaran embarazadas. El resultado hoy día, recién eliminados los ‘Benefit Child,’ es un desmesurado porcentaje de madres que no han visto mejor opción que cargar con un crío de por vida en lugar de dedicarse a estudiar o trabajar ya que era la manera más fácil de tener techo y comida asegurados.
A lo que iba. Nada más entrar al Pub tres chicas bastante extrañas nos abordan gritando que si éramos españolas. Una vez hechas las presentaciones (y defendido el territorio Mexicano, Esme), las tres elementas vestidas masculinamente, con tatuajes, piercing y un comportamiento salvaje nos invitan a un café que no rechazamos por educación.
Una de ellas, ahora casada con la que se sentaba a su lado, a sus tiernos 19 añitos contaba en su haber con un hijo de tres además de cinco años en reformatorios y prisiones. Uno de los delitos, que querríamos no haber entendido, era el homicidio. “Pero estuve poco porque me acusaron en falso, había sido mi amiga” argumentó elementa 1. Miré a Esme y le dije ¿has entendido lo mismo que yo?.
Eso a modo de entrada. Elementa 2, sentada a su lado, 25 años, apariencia de 60 (nunca he visto nada igual) y casada con E1 contaba en su haber con otras dos criaturas que convivían en un único cuarto junto a dos perros (creyeron oportuno enseñarnos las fotos del móvil donde aparecía la peculiar familia y su modo de vida). Se quejaban amargamente de que el Gobierno no las ayudaba, que antes sí lo hacían pero que ahora las tenían abandonadas.
Una imagina que tras esta queja las muchachas llevarían años buscando trabajo como todo hijo de vecino. Pues no, no señor. E1 afirmó sin pudor que ella “no estaba hecha para trabajar de día, que es muy joven y lo que quiere es salir de fiesta” que sólo se despierta por las noches para pasarlas en vela jugando a la Play. Yo, inocente de mi, le digo “bueno mujer, pero eso puedes cambiarlo”. Rotundo NO por respuesta. Las dos, los 2 niños y los dos perros (dado que el otro crío, hijo de E1 no tiene contacto con ésta al habérselo llevado a Londres la otra madre) sobreviven con una mini paga que E2 tiene concedida no se en base a qué concepto (aunque se me ocurren miles).
Esmeralda y yo no dábamos a basto entre asimilar el inglés garrulo del grupo y el contenido de las conversaciones.
Por su parte E3, 20 años, sin oficio conocido, ni ganas, pero con la misma afición cervecera que las otras dos, nos cuenta su trágico problema: no tiene dinero para irse a vivir con una novia londinense a la que ve poco pero con la que quiere casarse ya.
Nosotras, las antiguas española y mexicana, le decimos que no se agobie, que es muy joven, a lo que E3 dejando por primera vez en toda la tarde la cerveza de lado, argumenta con toda solemnidad que “ella es la mujer de mi vida, la persona en la que pienso nada mas despertarme y antes de dormirme”.
Ante tamaña afirmación y ya acabados los cafés le digo a Esme: “ya lo tengo, hemos quedado en 5 minutos con unas amigas para ir a comprar al Primark, ahí no nos acompañan seguro”.
Tras poner cara de decepción al oir la palabra Primark y enseñarnos que lo ‘cool’ era vestir no se cual marca surfera cara, las dos salimos de allí como alma que lleva el diablo y nos echamos a reír nada más salir por la puerta.
Este es un caso bastante peculiar y nada divertido para esos niños, pero parecidos y con otras protagonistas, los ves a decenas cada día por Bristol. Bendito sea el fin de los ‘Benefit Child’.

14 feb. 2011

Diferencias culturales II


“Los españoles es que sois demasiado limpios”. Enunciación verídica de una madre de familia media y típica a su babysitter española. (Va por ti Pilar).
Juguetes, ropa de varios días, moquetas sin aspirar, platos, cuartos amontonados de trastos…y un estilo de vida en general muy desordenado y poco pulcro en cuanto a tareas del hogar se refiere, caracterizan a toda casa británica que se precie. Que por fuera estén desconchadas, llenas de moho o sucias puedes achacarlo al tiempo pero en el interior….ahí es que somos diferentes. Pero una vez más, los ingleses no lo conciben así y muestra de ello es que hasta las inmobiliarias que alquilan habitaciones (Va por ti María) las muestran orgullosas mientras tu vas sorteando por el camino todo tipo de utensilios y descubres tras un buen rato que el sofá, efectivamente, es lo que se esconde tras esa ingente cantidad de ropa.
Las diferencias siguen a la hora de comer (y no hablo de alimentos porque para eso necesito un blog aparte…). Las servilletas no existen, ni se echan de menos, ni se necesitan. Y esto no ocurre sólo en las casas. A ver si tienes valor de encontrar un Pub o bar de comida (excluyendo los restaurantes de lujo) que cuente con ellas. Mis amigos y yo lo hemos hablado bastantes veces. Hasta hoy sigue siendo un expediente-X..
Y ahora les doy una tregua a los ingleses en éste próximo apartado: son, con mucha diferencia, infinitamente más educados que nosotros. Soy incapaz de contar las veces diarias que, por no desentonar, me veo obligada a decir ‘Thank you’, ‘Cheers’ y sobre todo ‘Sorry’. Y eso yo, que no me esmero, que ellos acompañan dichas coletillas con ‘my darling’, ‘my love’ o ‘sweety’. Todo ello sin conocerte de nada. No es que siente mal, pero a los españoles nos choca e incluso me consta que cierta parte de la población más viajada ve excesivo ésto. Un profesor de inglés ponía un ejemplo: “es demasiado, es que aquí hasta cuando te pisan un pie tu dices ‘Sorry’ por haberlo tenido ahí”. Y no es exageración. Insisto, ni mejor ni peor que nosotros, pero le veo dos fallos a esto: que al final del día te duele la mandíbula y que las palabras de agradecimiento y disculpa quedan totalmente desvirtuadas.

Diferencias culturales I


 
Cada día estoy más convencida de que hay diferencias culturales que son insalvables. A ver, que no se me malinterprete, no es que quiera decir que unas culturas son mejores que otras o que no haya que respetarlas si no que hay detalles cotidianos que jamás conseguiremos entender los unos de los otros.
Entre españoles y británicos la lista es larga….Podríamos comenzar con la que más me llama la atención: la sobrehumana resistencia de la población femenina al frío. Me explico. La española media (tipo yo misma) durante el invierno pasea por la calle con gorros, bufandas y doble calcetín para ir al Pub a por una cerveza, que si puede ser calentita, mejor. La inglesa media sale de fiesta con escote hasta el ombligo, falda por debajo del trasero, sin medias y tacón de aguja. En un primer momento cuando te las cruzas tan sonrientes, tan felices y, sin son prominentes, con sus orgullosas lorzas al aire tiendes a pensar que deben estar hechas de otra pasta. Pero no. Su piel, igual que la de todo terrícola se pone roja tirando a morada progresivamente y duele sólo de verla (Doy fe de que he llegado a ver piernas semicongeladas en plena ola de frío polar).Luego una intenta justificarlo con la poca cordura que caracteriza a las adolescentes. Pero tampoco. Sin ir más lejos en una reciente visita a Gales, me quedó más que patente que ésta cualidad es extensible a todas las edades. Aunque de camino a la estación de autobuses y, dado que era sábado noche ya había observado casos muy curiosos, me esperaba el mejor. Frente a mi, una señora que debía encontrarse entre los 40 y 45 años vestía (por ponerle un verbo al asunto) un traje rosa chicle chillón de lentejuelas. Hasta ahí todo normal en cuanto a moda inglesa se refiere. El caso es que el largo del vestido permitía que se le viesen las bragas por delante y el culo al girarse. Piernas ultrablancas, blandas y sin medias, barriga con michelines y embutida y pelo escandalosamente blanco-rubio completaban el cuadro. Ella estaba allí, dando lo mejor de si, hablando por el móvil mientras, y aquí viene lo más raro del tema, sólo los tres españoles, la mirábamos. La buena mujer se agachó un par de veces a por unas revistas. Ya no nos dejó nada a la imaginación. Un chico inglés venía con nosotros y escandalizados le preguntamos. Él la miró con asombrosa naturalidad y dijo: pues en el norte hay un pueblo famoso por eso, por lo poco que se visten…..y no le dio más importancia al tema. Todo podría quedar en una anécdota de no ser porque este comportamiento es la tónica general de las mujeres cuando salen de fiesta. No digo yo que las españolas seamos más decentes…pero como mínimo tenemos menos resistencia al frío.

13 feb. 2011

YOnoIGO y tú pagas

Séptimo día de insomnio. La verdad, no se a qué viene esto ahora. Siempre he dormido bien y de repente no pego ojo ni atiborrada de Dormidina…pues vaya plan, llevo un par de días en los que hasta me ha salido eso a lo que soy poco propensa: ojeras (y de las grandes). El hecho de que el insomnio me coincida con la incorporación al apasionante mundo de la cocina india y sus ollas tamaño ‘container’ no ayuda mucho. Estoy, como decimos los andaluces, pal,arrastre. En fin, a lo que iba. Esta mañana recibí un mensaje de YOIGO  avisándome gentilmente de que mis llamadas ‘roaming’ estaban a punto de agotarse. Leí el texto un par de veces y pensé “¿desde cuándo limitan las llamadas desde el extranjero?” pero bueno, dado que aún no se cuanto tiempo me queda en este país, pues llamé para ampliar mi recién presentada cuota de llamadas internacionales. Y menos mal que lo hice. Una desagradable señora que debía estar en su décima hora de trabajo me informa que ese mensaje no significa que vayan a cortarme las llamadas si no que mi factura del mes que viene “va a ser elevada”. Vaya hombre, será que de tanto inglés no se ya español. Tras referirle a la mujer que en mi texto nada de eso se intuía si quiera, le pregunto que por qué va a ser tan alta mi factura. La contestación me dejó a cuadros. Me asegura que dado que aún no le han pasado a YOIGO los datos de lo que  he gastado en estos tres meses en operadores británicos, pues que lo van a sumar en este recibo. Me quedo dubitativa y le digo “¿pero entonces que he estado pagando hasta ahora?” “pues lo que ha consumido con nosotros, pero hay que sumarle todo lo que le cobran los operadores de ese país por usar su línea”. Le increpo que eso no tiene sentido alguno, que si ellos fijan una tarifa internacional yo me atengo a ella y que qué tienen que ver los demás operadores en esto. La explotada operadora no atiende a razones y asegura no saber cuánto me cobran entonces en total por minuto. “Eso no podemos conocerlo hasta que nos lleguen los datos que le he comentado”.
Vamos que una está vendida. (y temblando porque voy a tener que vender mi coche para pagar a esa barbaridad de operadores británicos con los que yo desconocía tener vínculo alguno). Yo, defensora de YOIGO y sus anuncios populares, sus tarifas económicas y su rollo publicitario tipo ‘somos diferentes’, he descubierto de mala manera que son Timofónica 2  y que colegueo, el justo. Tras entrar en una batalla sin sentido con la telefonista cuelgo y trato de respirar profundos y calcular como alternativa a la venta de mi Fiesta cuántos platos de Pakoras y Brown Lentils debo servir para poder abonar tan tamaña y desconocida cuantía….No soy yo mucho de entrar en luchas, pero en cuanto ponga un pie en España me voy a la Oficina del Consumidor. Que una cosa es que la letra pequeña esconda que el IVA va aparte y otra lo que hace YOIGO.

8 feb. 2011

Periodistas entre cebollas y la flema inglesa

Hoy estoy que trino. Pero que trino.....por circunstancias de la vida y un companero de profesión bastante solidario he acabado trabajando, de momento por una semana, en un restaurante indio. Al principio me lo he tomado con guasa, a estas alturas no esperaba yo que me ficharan por la BBC, pero conforme pasa el tiempo en este país acabas por aborrecer esa enorme flema británica que nos resulta tan incomprensible a los españoles. El dueno del chiringuito tiene un parecido razonable con Cachuli en sus peores y mas demacrados tiempos mientras que su mujer tiene un parecido aún más cercano con la gemela de las Virtudes que actúa en Escenas de Matrimonio. Ignoro si el destino me los ha presentado as'i caracterizados para que me sienta como en casa....
El trabajo es durillo, no cabía esperar menos, pero me echo unas risas con mi compi que dado que no maneja el inglés da lugar a unas situaciones muy propias de Los Morancos. Yo ejerzo de traductora, pero a veces como hoy, debía haberme callado. Cahuli bis aprovecha la mínima para amenazarnos con el despido, pero todo ello todo lo políticamente correctos que son los británicos....y yo, que hoy llevo 6 días sin pegar ojo por un ataque de insomnio y un enfrentamiento surrealista que dura ya mes y medio con la burocracia inglesa, pues no estaba para tonterías.
Yo intuía que pese a que mi compañero asentía a todo lo que decía Cahuli 2, no se estaba enterando...así que cuando nos han mandado a pelar cebollas (sí, somos así de glamurosos) pues le he dicho "oye, a mi me mosquea que este tío nos est'e amenazando con el despido cada dos por tres". Él, me ha mirado con toda su inocencia gaditana y me ha dicho "pero cuándo nos ha dicho eso?". Me lo temía. Le he explicado los argumentos tiránicos que durante 3 días Cachuli 2 ha esgrimido como causas de despido inmediato (aunque ahora que lo pienso para ello debería haber contrato de por medio....) y él se ha encendido y me ha dicho "cómo? pues cuando sepa hablar un poco mejor ese a mi no me amenaza....".
Me he arrepentido, lo confieso, él era tan feliz asintiendo a los monólogos del dueño del restaurante que quién era yo para sacarlo de su estado de feliz desconocimiento...". A partir de ahora cuando pelemos cebollas dejare que siga en felicilandia...al fin y al cabo muy pronto dominará el idioma y se dará cuenta de que ellos, tras su sonrisa lovely, son capaces de atacarte sin que se les mueva un pelo.

2 feb. 2011

The library

Si hay algún sitio ante el que tenga que quitarme el sombrero ése es sin duda la biblioteca. No sé si esta afirmación es extensible a las demás ciudades británicas pero a mí me ha hecho pasar los mejores ratos aquí, en Bristol. Me centro en la principal, ya que existe una amplia rama de ellas distribuidas por barrios y que, a pequeña escala, tienen poco que envidiarle. Nada más entrar la ‘library’ te da un abrazo de calor que ya te hace presagiar algo bueno.

Cansancio relativo

Mejor que un sandwich
Pues muchos no me creerán pero buscar trabajo con esta intensidad, con temperaturas bajo cero y con la señal de ‘countdown’ eternamente encendida agota, y mucho. Hoy es lunes y me siento como si hubiese salido de un ‘after hour’ ibicenco de esos en los que nunca he estado. Las distancias en Bristol son relativas, todo pilla ‘ahí al lado’ (truco que decimos los españoles cuando no sabemos que número de autobús corresponde a esa zona o para ahorrarte el billete, caro hasta decir basta). El caso es que por unas cosas o por otras, camino bastantes kilómetros al día, y estoy echando unas piernas que ya quisiera para ella Selena Williams. Vivir a una hora del centro y llegar allí es sólo el principio, súmale la carrera a la biblioteca para conectarte a Internet (según cómo tenga la espalda cargo o no con mi viejo Packard Bell, peso muerto y 15.4 pulgadas), busca las últimas ofertas enviando uno de los modelos de CVs adecuadamente modificados para cada ocasión, mira el correo y asimila ya sin parpadear los múltiples que te informan de que eres ‘unsuccesful’ para un determinado puesto, si te da tiempo ojeas la prensa española para convencerte que de Guatemala a Guatepeor y de nuevo corriendo a las clases, que son gratis (y como manda la tradición, por tanto, están en la otra punta de la ciudad) y, lo más importante, sirven para socializar y tener algo de ocio. Tras las clases (45 minutos mal aprovechados porque son profes de prácticas) un sandwich rápido y... a seguir la ruta que, en función de mis ánimos, consiste en pasear buscando vacantes o tratar de descubrir algún resquicio Bristoliano en el que no haya probado suerte... Todo esto día tras día, agotá... y, lo peor es, sin duda, que con estos horarios guiris nunca me pilla el almuerzo en casa para que pueda preparar las lentejas que me envió mi madre.

La pasión

Tras el escaparate navideño y con los conejos de chocolate propios de la Pascua británica ya asomándose en todo supermercado que se precie, se cuela el tercero en discordia: San Valentín. Las tiendas antes cargadas de Santa Claus y sus narigones renos han dado paso a ingentes cantidades de corazones, ositos amorosos, tartas corazonadas, flores… en fin, un pastelazo increíble. Y yo, que siempre me tuve por una romántica de las antiguas, me paseo con cierta curiosidad entre los miles de estantes (recordad que día sí, día también, visito cada tienda en busca de trabajo…) soñando con que un gran ramo de rosas me espera en la puerta cuando llegue a casa acompañada de una promesa de amor, fidelidad y lealtad eterna...
Pero vamos a ver Belén…ni esa casa es tuya, ni va a haber ramo esperándote, ni San Valentín podría aguantar las gélidas temperaturas para dártelo en persona de parte de un@ admirador@ secret@. 
Esa es la realidad... pero no para mi. Para todos. Porque recibas o no ramos, estés bajo un sol ardiente o la nevada más intensa, pases este día sólo o acompañado, lo cierto es que, en realidad, todos y cada uno de nosotros estamos solos y cuando se ha dado el corazón es muy difícil recuperarlo después; mejor no soltarlo y si se hace, atarlo en corto porque los tréboles de cuatro hojas son muy difíciles de encontrar.

“Y los muertos allí lo pasamos tan bien… entre flores de colores…”



Ayer, en revancha a todo el estrés inútil que acumula mi cuerpo luchando con mi mente y tratando de convencerme de que. no es que sea tonta es que no me dan oportunidad alguna... pues me dije: hoy pasamos de todo. Mochila en mano, trekkings en los pies y ¡hala!, a caminar un poco más…cerca de Bath Road, donde vivo, hay un cementerio al que nunca había prestado mucha atención pese a que un tejado curioso despunta por entre las vallas y se intuía una bonita pradera verde. Pero nada, yo con mi chip obsesivo ni me había parado. Ayer lo hice. Y menos mal. Sin olvidar que es un cementerio, es uno de los sitios más bonitos que he visto nunca.

Carteles broma


Pues se me ha echado febrero encima y mi blog aventurero, el pobre, sigue tan escúalido como una top model… ¡Habrá que arreglarlo! Recuperadas las tíldes y las Ñ la cosa tiene más color así que vamos allá.
Podría empezar por mi tema estrella, la tragicomedia de buscar trabajo a un lado y otro del océano. A día de hoy (léase 29 de enero de 2011) sigo parada pese a que todos los indicios en este país te llevan a creer que te faltarán horas para descansar el cuerpo. Sí, sí… me explico. Una va por la calle, paseando, no necesariamente obsesionada con el trabajo y es en ese momento, cuando de las cristaleras impolutas de las tiendas llueven una tras otras los primeros engaños en forma de cartel ‘Staff Required’. Y piensas “oye, vamos a probar” y te cogen tu currículum deshechos en elogios, ‘lovelys’, ‘fantastics’ o ‘amazings’, además de prometerte por la Madre Reina que te llamarán. Y tú dices, bueno qué encanto de gente, de esta semana no pasa que me llamen de algún lado. La historia se repite a razón de 10 carteles-broma de ‘Staff Required’ por día mientras, en tu mente tú ya vas amasando millones como en el cuento de la lechera…

The weather man


http://mariovelazquez.com/blog/wp-content/uploads/2010/05/dia-gris.jpg

Debido a que no tengo ni televisión en la casa, desconozco si el hombre del tiempo local será tan atractivo y polifacético como Mario Picazo. Pero he aquí una afirmación: lo dudo. El pobre debe de estar muy frustrado al tener que distinguir las estaciones mirando el día del calendario en lugar del cielo. Por que ya te lo digo yo: nublado. Día gris. Probabilidad muy escasa de lluvia. Más nubes.
Creo que por ello los británicos tienen mejillas tan sonrojadas, son tan ‘charmings’ como la Señora Doubtfire y se atracan a cupcakes de colores alucinógenos….y es que todo ese gris es muy difícil de contrarrestar….
Comprendo perfectamente que si el verano les obsequia con un día de sol se vuelvan locos, tomen cerveza hasta caerse en el río Avon o se bañen en las fuentes al más puro estilo victoria colchonera en Cibeles… Un día es un día y como buenos británicos saben que él, el Gris, está ya de nuevo acechándoles a la vuelta de la esquina.

1 feb. 2011

Eternos solteros



Una de las consecuencias de hacer una maleta es que te das cuenta de que A: tienes demasiada ropa que no usas B: no caben en ella todos los 'por si acaso' y C: la sección de calcetines está destinada a ser un fracaso. Y es que confesadlo..¿quién tiene en su cajón todos los calcetines emparejados? Nadie. Es una prenda nacida para la eterna soltería. Habitualmente y aunque no haya viaje de por medio repito esta operación, vuelco el cajón, observo el colorido montón de algodón y me digo "paciencia, la lavadora no puede habérselos comido todos". Y a ello me pongo...algunos, los más jóvenes y en forma, aún mantienen a su media naranja al lado mientras que el resto aspira a o bien hallar a su amorcito tras el desorden o ser reemparejado con otro de similares dibujos o texturas. En el peor de los casos vale también un tamaño parecido (truco del estiramiento incluido); Aún así y nos pongamos como nos pongamos, el cajón nunca cuadrará. De hecho, tengo sobre la mesilla el resultado de mi última intentona: catorce solteros sin remedio que me mirán tristes y me dicen ¿qué vas a hacer con nosotros?.

Hasta que nos volvamos a encontrar, Marbella

Comienzo este blog a instancias de una querida amiga. Quizás sea un buen momento para ello. Cierro una etapa y dejar constancia de esto a través de la escritura es siempre una buena opción para no volver a caer en errores pasados. A escasos días de coger un avión que me lleva a Bristol (Inglaterra), rememoro con una sonrisa los años que he pasado dedicándome por entero al periodismo. He hecho excelentes amigos, tengo anécdotas de todo tipo y no eran pocos los días en los que ante una actualidad convulsa y muchas veces surrealista, mis compañeros y yo reíamos hasta que nos dolía el estómago. Las prisas, el exceso de horas, el escueto sueldo y el poco reconocimiento, no hacen mella cuando apenas pasas los 20 años y tienes a tu lado tantos y tantos que están en tu misma situación. Es una profesión que me ha dado mucho. El orgullo de ver tu enfoque de un determinado acontecimiento plasmado en un periódico, local, regional o nacional, el cosquilleo de conseguir ese dato que persigues hace días, la oportunidad de conocer gente que de otra manera, difícilmente tratarías.
La cara B del periodismo es sin embargo, cruda. Unos salarios irrisorios, que te impiden llegar a independizarte en algún año no muy lejano, unas condiciones horarias que difícilmente compatibilizan con una vida familiar y social más allá de la propia entre compañeros…y para colmo, nos llegó la crisis. Y en ella estoy, como todos.
Sigo con las ganas de correr detrás de la noticia porque es algo que llevo en la sangre, de escuchar el ajetreo de una redacción a las cinco de la tarde…pero va a tener que esperar. Con un mercado saturado y viendo que en principio, la cosa va para largo hago las maletas y me dirijo a un país que se me antoja frío y muy distinto, pero que supondrá un soplo de aire fresco (helado, más bien) en esta ya insoportable rutina. Suele decirse que los cambios siempre son para mejor. No voy a dudarlo y menos llegando a las puertas de la Navidad.