19 feb. 2011

"Entre niños anda el juego..."

No creas que me he olvidado de ti, Esmeralda. Que te debo este post desde aquella surrealista tarde que pasamos en aquel Pub de cuyo nombre no quiero acordarme….
Me pediste que lo escribiera. Vamos allá.
Para situarnos, recordar que hasta hace muy poco el Gobierno británico tenía a bien dar una casa y una mensualidad a todas aquellas crías que se quedaran embarazadas. El resultado hoy día, recién eliminados los ‘Benefit Child,’ es un desmesurado porcentaje de madres que no han visto mejor opción que cargar con un crío de por vida en lugar de dedicarse a estudiar o trabajar ya que era la manera más fácil de tener techo y comida asegurados.
A lo que iba. Nada más entrar al Pub tres chicas bastante extrañas nos abordan gritando que si éramos españolas. Una vez hechas las presentaciones (y defendido el territorio Mexicano, Esme), las tres elementas vestidas masculinamente, con tatuajes, piercing y un comportamiento salvaje nos invitan a un café que no rechazamos por educación.
Una de ellas, ahora casada con la que se sentaba a su lado, a sus tiernos 19 añitos contaba en su haber con un hijo de tres además de cinco años en reformatorios y prisiones. Uno de los delitos, que querríamos no haber entendido, era el homicidio. “Pero estuve poco porque me acusaron en falso, había sido mi amiga” argumentó elementa 1. Miré a Esme y le dije ¿has entendido lo mismo que yo?.
Eso a modo de entrada. Elementa 2, sentada a su lado, 25 años, apariencia de 60 (nunca he visto nada igual) y casada con E1 contaba en su haber con otras dos criaturas que convivían en un único cuarto junto a dos perros (creyeron oportuno enseñarnos las fotos del móvil donde aparecía la peculiar familia y su modo de vida). Se quejaban amargamente de que el Gobierno no las ayudaba, que antes sí lo hacían pero que ahora las tenían abandonadas.
Una imagina que tras esta queja las muchachas llevarían años buscando trabajo como todo hijo de vecino. Pues no, no señor. E1 afirmó sin pudor que ella “no estaba hecha para trabajar de día, que es muy joven y lo que quiere es salir de fiesta” que sólo se despierta por las noches para pasarlas en vela jugando a la Play. Yo, inocente de mi, le digo “bueno mujer, pero eso puedes cambiarlo”. Rotundo NO por respuesta. Las dos, los 2 niños y los dos perros (dado que el otro crío, hijo de E1 no tiene contacto con ésta al habérselo llevado a Londres la otra madre) sobreviven con una mini paga que E2 tiene concedida no se en base a qué concepto (aunque se me ocurren miles).
Esmeralda y yo no dábamos a basto entre asimilar el inglés garrulo del grupo y el contenido de las conversaciones.
Por su parte E3, 20 años, sin oficio conocido, ni ganas, pero con la misma afición cervecera que las otras dos, nos cuenta su trágico problema: no tiene dinero para irse a vivir con una novia londinense a la que ve poco pero con la que quiere casarse ya.
Nosotras, las antiguas española y mexicana, le decimos que no se agobie, que es muy joven, a lo que E3 dejando por primera vez en toda la tarde la cerveza de lado, argumenta con toda solemnidad que “ella es la mujer de mi vida, la persona en la que pienso nada mas despertarme y antes de dormirme”.
Ante tamaña afirmación y ya acabados los cafés le digo a Esme: “ya lo tengo, hemos quedado en 5 minutos con unas amigas para ir a comprar al Primark, ahí no nos acompañan seguro”.
Tras poner cara de decepción al oir la palabra Primark y enseñarnos que lo ‘cool’ era vestir no se cual marca surfera cara, las dos salimos de allí como alma que lleva el diablo y nos echamos a reír nada más salir por la puerta.
Este es un caso bastante peculiar y nada divertido para esos niños, pero parecidos y con otras protagonistas, los ves a decenas cada día por Bristol. Bendito sea el fin de los ‘Benefit Child’.

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