2 feb. 2011

“Y los muertos allí lo pasamos tan bien… entre flores de colores…”



Ayer, en revancha a todo el estrés inútil que acumula mi cuerpo luchando con mi mente y tratando de convencerme de que. no es que sea tonta es que no me dan oportunidad alguna... pues me dije: hoy pasamos de todo. Mochila en mano, trekkings en los pies y ¡hala!, a caminar un poco más…cerca de Bath Road, donde vivo, hay un cementerio al que nunca había prestado mucha atención pese a que un tejado curioso despunta por entre las vallas y se intuía una bonita pradera verde. Pero nada, yo con mi chip obsesivo ni me había parado. Ayer lo hice. Y menos mal. Sin olvidar que es un cementerio, es uno de los sitios más bonitos que he visto nunca.

Me impresionó sobremanera. Para colmo no había nadie más en él. Las hojas, la maleza y algunos árboles han tapado cientos de tumbas rodeadas de verdín y en las que se lee apenas el nombre del difunto, mientras que otras más cuidadas o recientes dan una idea de quién era esa persona o cómo le trataban sus allegados. El cementerio sube una colina y por la mañana el sol lo alcanza a trozos dejando estampas tan bellas que quitan el aliento. Me paseé durante algo más de una hora cámara en mano e imaginé que pese a la belleza diurna y como advertía el cártel de la entrada, no era buena idea rondar de noche por allí. Me pareció curiosa la advertencia…racionalmente se debe a que es una gran extensión de terreno y quizás puedas caerte en plena oscuridad y asustado salir corriendo mientras crees ver que los atrapasueños que cuelgan de los árboles y los enanitos y ositos presentes en las tumbas infantiles van todos a por ti….
Peroa mi me gusta pensar, que más bien en este cementerio cuando cae el alba homenajean a Mecano y “dan una fiesta, eso sí…sin salir de la puerta…”.

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