24 feb. 2011

Belén Estebán vs Jordan











Esta mañana en el autobús recordé el propósito inicial de este blog y aunque la falta de tiempo ha hecho que finalmente desarrolle anécdotas y me aleje del fin periodístico, hoy voy a darle sentido a mi primera intención. Como periodista y turista curiosa he observado con gran asombro lo que en la facultad calificaban como 'periodismo amarillo'. He de decir, si embargo, que todo lo que imaginabas entonces se queda corto.
Partiré de una similitud entre españoles y británicos. Si en España tenemos a 'la princesa del pueblo' en toda publicación rosa y no tan rosa que se precie, aquí sucede lo mismo con una tal Jordan. A la muchacha no se le conocen más méritos (me he informado) que ser hace ya años una modelo de tercera división con facilidad para el destape
De ahí al estrellato. Como ocurre con 'la Esteban' se siguen al dedillo sus peleas matrimoniales, enfrentamientos, supuestos cuernos y otras desventuras. Ambas son además rubias peliteñidas en ese tono tan poco natural y menos favorecedor que lucen en larga melena y que cae sobre sus no menos artificiales pechos.
Este tipo de 'noticias' cobran cierta normalidad dentro del ámbito rosa y de entretenimiento si bien aquí en Gran Bretaña, esas fronteras no existen y curiosamente son los ciudadanos de a pie los mayores protagonistas de la prensa.
Me explico y detallo a continuación noticias publicadas sin ningún tipo de pudor en periódicos como The Evening Post, Metro o The Daily Mirror, además de revistas y tabloides varios.
Con motivo de San Valentín una publicación tuvo a bien desarrollar un reportaje sobre una pareja que en lugar "de celebrarlo tradicionalmente" lo hacían formando un cuarteto. Las explicaciones de los personajes en sí iban acompañadas de fotografías que eran un atentado a la estética y en la que ellas y ellos, con sobrepeso,sin depilar, sin el don de la belleza ni la vergüenza y bastante más cerca de la tercera edad que de otro estado, posaban la mar de felices (rácimo de uvas en la boca). Lo malo no es éste reportaje. Lo malo es que con temas así se rellenan a diario cientos de páginas. Es la norma, no la excepción.
Hechos aparentemente tan serios como 'Mi padre me dejó embarazada seis veces' pasan a convertirse en un circo dónde ni víctima, ni agresor, ni hijos menores se salvan de la correspondiente fotografía. Que en Inglaterra eso del tomatazo en la cara no lo conocen, ni lo necesitan.
Tampoco se escondía una muchacha que contaba con orgullo que tenía una disfunción por la que cada vez que se atiborraba de comida sufría un orgasmo (es real y está publicado en Evening Post que detalla el caso clínico). La buena mujer, foto incluida, salía devorando un pastel ya que ha decidido rentabilizar tan curioso mal creando una web en la que, previo pago, se ceba a petición de los usuarios hasta conseguir su fin y de paso incrementar los escasos 215 kilos que ya pesa la chica.
Es lo que más me maravilla de la prensa inglesa, la naturalidad con la que cuentan los casos más bizarros. Hoy en Metro abría a cuatro columnas la fotografía de una veintena de abuelos y abuelas de una residencia en sus correspondientes sillas de rueda muchos de ellos. La noticia? Pues que tiemble la estabilidad mundial. Han decidido organizar una fiesta en la calle con motivo de la boda del príncipe y sienten,que como parte del pueblo,ellos tienen más derecho que nadie a participar del bodorrio en mitad de la calle, a ritmo de cha-cha-cha y con ponche de por medio. No veo la tele mucho, pero apuesto algo a que han ocurrido cosas más relevantes....
No olvido tampoco relatos en los que fantasmas han salvado vidas o hermanos han tenido hijos y que comparten páginas con la juergas infames de Berlusconi.
Pero si la falta de seriedad y el frikismo roza lo increíble en la prensa británica considerada seria imaginad que ocurre en las revistas del cuore. Ahí si que el atentado a la estética es inhumano. Durante mis primeros días en Bristol recuerdo haber visto un reportaje a todo color de la abuela de una concursante del Operación Triunfo inglés asegurando que la fama de su nieta había perjudicado su negocio (prostituta). Narraba su pena acompañando el testimonio de fotografías en la que mezclaba flacidez, siete decenios de vida, medias de rejilla, ligueros y corsé sin que se le moviese la peluca.
Antes de venir aquí se me ocurrían pocos desatinos peores que hacerse periodista en España. Y lo hay  Pobres compañeros británicos.

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