6 may. 2011

Mi curiosa memoria

Creo que estoy madurando. Y es que aunque pueda sonar vanidoso, cada vez me gusto más. Me explico, que no quiero empezar a resultar insoportable a estas alturas de blog. Desde que he llegado a Madrid, he protagonizado varias anécdotas más propias de Alfredo Landa que de una presunta mujer Joven Aunque Sobradamente Preparada, que se decía hace unos años. Mis despistes son famosos en mi círculo social y mi memoria va por libre; ella se detiene en las cosas que merecen la pena, en las demás no se molesta, es de espíritu libre pero ahora la trato mejor, al fin y al cabo es idéntica a mi. Después de años y años escuchando eso de 'tienes que fijarte más', 'un día te dejas la cabeza','no tienes arreglo' pues me he dado cuenta de que precisamente todo eso es lo que me hace original, que ser de otra manera no me interesa. Me río mucho conmigo misma,  la última vez hace unas horas cuándo mi profundo sueño y mi torta de recién levantada me han hecho entrar a paso lento al vagón de metro, con la consecuente pillada de puertas.Me ha dolido, sí. Pero después he pasado un buen rato acordándome de la cara de susto de la gente. Precisamente, en este accidentado viaje me ha dado cuenta de lo a gusto que estaba conmigo misma. Un insoportable hombre no dejaba de mirar el reloj y resoplar mientras el metro avanzaba como si la máquina tuviera la culpa de su retraso y maldecía en voz baja como si rumiara. Me entraban ganas de preguntarle si era él o el conductor del tren quien se había levantado tarde. Y es que la gente que monta en cólera por tonterías me desespera. ¿Acaso va a acabarse el mundo por cinco minutos de retraso?(y lo dice una que es puntual hasta la médula) ¿o porque no recuerdes dónde has aparcado el coche?, ¿ o porque se te cuele una moto mientras conduces?. Pues anda que no hay motivos de peso para amargarse como para andar buscando extras por la vida. Yo nunca he tenido esos arrebatos inútiles y además ahora ya no lucho contra mis despistes. Me causa mucho más problemas y ansiedad tratar de acordarme de todo lo que me dicen, que subsanar cualquier pequeño imprevisto que estos ocasionen. Que la vida ya es muy seria de por si como para andar echándote más cargas encima. Me gusta como soy. Con todas mis múltiples imperfecciones. Y por eso, creo que hoy soy más sabia que ayer.

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