24 may. 2012

Picaresca 2.0

Esto de la crisis está desarrollando la picaresca española una barbaridad. Dados como somos, nosotros el producto nacional, a sacar tajada de todo cuanto se pueda, no hay mejor excusa que estos tiempos tan duros para tratar de tomar el pelo a los demás. Siguiendo con mis aventuras y desventuras diarias y dado que lo del trabajo estable sigue siendo una utopía, he estado diez días promocionando un vehículo que el marketing quiere asociar a "subidones de adrenalina" y que regalaba la experiencia de bajar a la estación de autobuses en un tobogán de quince metros. El caso, es que ocho horas diarias viendo deslizarse gente dan para mucho, y si bien el estudio sociológico que pude hacer allí merece unas líneas, hoy me centro el el individuo que obtuvo el número 1 en el 'Top Ten personajazos'.
Contextualizo: Estación de Moncloa, once de la mañana, dos azafatos arriba, dos chicas abajo. Velocidad media del tobogán: 1 km por hora. Posibilidad de incidentes: casi nula.
Y digo casi, porque el sujeto logró crear el incidente. Tras fingir que era mudo y no contestar a las indicaciones de mis compañeros, se tira dos veces, correctamente y sentado. A la bajada se mira insistentemente los codos. Sube una tercera vez, sin previo aviso coge carrerilla, entra de cabeza y se lanza como alma que lleva el diablo. No hubo tiempo de pararlo. Llega abajo y de repente le vuelve el habla. "Mirad lo que me he hecho!! me he quemado, me he quemado, os voy a denunciar". Todo intento de razonar se vuelve inútil. Nos pide el móvil para llamar a la policía; ante la negativa acude a una cabina. Idem con el SAMUR. En diez minutos ya está el circo 'montao': ambulancia, agentes locales y escenificación de drama. Papeles del seguro. Todo en regla. Cuando el sujeto observa que lo de tener los brazos rojos es algo nimio, finge dolor de cuello y pide radiografías. Los agentes empiezan a perder la paciencia cuando añade que "no tengo dinero para ir a comisaría a poner la denuncia, me lleváis no?". Al final y pese a la negativa inicial de los enfermeros, el sujeto es trasladado al hospital con el objetivo de hacer un parte médico, si bien obviamente todos sus intentos por sacar tajada del seguro fueron inútiles porque la Policía lo caló en el segundo uno. Nunca he visto cosa más descarada.
"Hay profesionales de ésto, que incluso se tiran encima de los coches" aclara uno de ellos.
Madre mía, como está el patio....pienso para mis adentros. Pero que puedes esperar, que te tome el pelo el chusmilla del barrio es hasta previsible. Pero es que esta picaresca se extiende a todos los niveles. Y he aquí cuando vuelvo a mi tema estrella: el laboral.
Ayer abro el correo, una famosa web de empleo me informa de mi selección como redactora de cursos on line. Entro en la web de la empresa en construcción, me quedo ojiplática al leer el enfoque y la temática de los cursos. Los de cirujano estético y cirujano cardiólogo deben ser muy fiables....
También los hay de comunicación. Leo las condiciones. Tú elaboras el temario, tú te lo guisas y te lo comes y tú lo envías a ciegas a la empresa que promete abonarte un 20% de las ventas del curso. Envío un email preguntando qué ocurre si te curras el temario, lo envías y nadie se apunta. "Pues que no cobras". Eso, más trabajo gratis.
Ayer 'El País' publicó un estudio norteamericano en el que se señalaba que entre 200 profesiones la peor por niveles de estrés, presión, salario, horas de trabajo, etc..era el periodismo. No se dónde vamos a llegar.



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