19 sept. 2011

Los tiempos que corren

No se si el cansancio va unido a mi, si yo voy unida a él o si es esta ciudad la que cansa. El caso es que, después de un fin de semana en el que he estrenado jornada laboral intensiva dominical y vuelta al deporte, sumado al tradicional madrugón del lunes para tomar el metro y venir a la oficina, estoy barajando ya la posibilidad de clonarme. De esta forma, mandaría a una de las Belenes resultantes a las tareas laborales y a otra a temas de ocio, como esa fiesta de esta noche que, debido a mi estado me causa más pereza que ilusión. Se me amontonan los planes y claro, pasa lo de siempre, se tiene que renunciar a lo bueno. Que lo malo, suele ser obligatorio. Lo sorprendente, es que mis compañer@s  se encuentran en el mismo estado. La gente va y viene en estado de semiarrastre crónico. La próxima quedada de cañas ha sido anunciada con más antelación que de costumbre. Para que nos vayamos haciendo el cuerpo. Será que provengo de tierras en calma y distancias cortas o será, que realmente hoy día todos estamos overbooking.  Y así andamos, que los lunes no rendimos ni queriendo. Se nota en el ambiente. El silencio se apodera de la redacción, incapaces las mentes de idear una broma o comentario siquiera aceptable. Dormidas, centradas en la pantalla para resolver cuánto antes y como se pueda la tarea del día. El teléfono apenas suena, llegan menos notas de prensa, corre el café. Seguiría algunas líneas más, pero ya sólo pienso en la siesta.

13 sept. 2011

y tú, ¿de quién eres?

Frase típica de todo pueblo que se precie para identificar si eres 'forastero' (dícese de aquel que acude sólo en vacaciones y preferiblemente en ferias y fiestas). En mi caso, la nieta del zapatero. Y es que todos, hemos tenido que explicar en cientos de ocasiones de dónde venimos. Sin embargo, me llama mucho la atención, que donde más me lo hayan preguntado sea en la misma capital. A veces, apenas me ha dado tiempo a pronunciar palabra cuando me sueltan eso de"'tú no eres de aquí, ¿verdad?". Me sorprende sobremanera; no se si al nacer se estila en esta tierra regalar a los niños un 'detectandalucismo' o si yo llevo el 'ole', 'arriquitaún' y 'arsa, mi arma', escrito en la frente. No hay manera, oye. Y eso, que me tenía yo por poco acentuada. Craso error el mío, a esta gente no se les escapa nadie. El resultado, es que a día de hoy (medio año en Madrid) me escucho hablando como si fuera uno de ellos, es decir, soy consciente de mi acento; han conseguido desplegar en mi una doble personalidad : la que habla y la que se escucha.Y la verdad, me encanta, y si noto que lo pierdo algún día, me cojo un AVE, pero rapidito.
Que conste, no es esto una crítica a los madrileños, acostumbrados como nadie a convivir entre ciudadanos de todo el mundo, si no una observación de la eficiencia de su 'detector' incluso con sus vecinos de provincia. Suelen acompañar su frase con un 'qué graciosa' o 'me gusta como hablas', cosa que se agradece. Además de las consabidas y poco conseguidas imitaciones.
Pues lo dicho, seis meses de cambios, experiencias y un sorprendente acercamiento a las nuevas tecnologías. De hecho, tras el ordenador caido del cielo del que ya os hablé, hoy me ha llovido un móvil última generación. Me va a dar penita pero tendré que jubilar mi reliquia o guardarla para cuando sea anciana y sólo quiera hacer un 'llama-cuelga'.
Y si mi acercamiento a las tecnologías me ha sorprendido, más aún mi trabajo extra como vigilante de muertos. Que nadie se asuste, que soy 'mu' andaluza y como tal exagero una 'hartá'. Me refiero a mi labor como azafata dentro de un museo donde se exponen cuerpos y órganos reales. Experiencias las unas y las otras para hacer un camino que sólo se hace caminando. Y vosotros, seáis de quien seáis: seguid andando.