23 abr. 2012

En el país de los limbos administrativos

Esta mañana he amanecido de nuevo en la oficina del paro. Estaba como era previsible, desbordada. Cuando ha llegado mi turno he realizado la ya rutinaria inscripción, sin más novedad. Aprovechando que estaba allí, le pregunto a la chica por qué, por más que muestro mi interés en hacer cursos de todo tipo nunca he sido llamada. "Es que los cursos se otorgan por antigüedad en el desempleo" me contesta. Si ya sabía yo que había algo peor que no trabajar nunca: trabajar muy de vez en cuando. Eso ya te deja sin derecho ninguno. La chica prosigue y me dice que "en tu caso", es decir aquel que se da de alta y baja periódicamente, debido a que a veces consigo trabajar algún día suelto o fin de semana "estás en un limbo porque nunca acumularás antigüedad". Pues vamos mejorando, posibilidad de cursos cero, posibilidad de trabajo cero con cinco. De cobrar el paro ni hablamos...porque para trabajar un día de vez en cuando las ETT te dan de alta (cosa que sería de elogiar dados los tiempos que corren, pero que a mi en este caso me ha venido de pena), pero en el trabajo más prolongado que conseguí en 2011, siete meses a media jornada, la cotización era una utopía. Una utopía que sin embargo se hace palpable para la declaración de la renta, enésimo año escuchando esta frase: no puede confirmar su borrador porque tiene actividades no declaradas. Hasta ahora, pedía una cita, entregaba la documentación correspondiente y recibía las retenciones practicadas....este año, Hacienda no me permite ni coger cita por esta misma causa. Y sin esa cita, no me reciben en la oficina, y sin que me reciban no puedo entregar la justificación que me permita la devolución correspondiente. Y segundo limbo de la semana. Este país es un agujero negro.