18 oct. 2016

Como si no fuera verdad

Decir que llevo un día disperso es decir muy poco. No es que la concentración sea mi fuerte pero hoy sólo pienso en bucle. Y la idea es la misma: ¿Qué sentido tiene nuestro día a día?. Somos, de eso no cabe duda, del 10% de afortunados de la humanidad que come a diario, conoce lo que es el ocio y puede abrigarse si hace frío. Razón de más para sentirnos muy, muy afortunados. No quiero, ni puedo, compararme con nadie que en estos momentos esté cruzando fronteras espinadas con la esperanza de no morir por el camino o con aquellos que ignoran cuando podrán llevarse algo a la boca. Al lado de eso, lo tenemos todo. Y sin embargo, si nos fijamos en nuestras vidas resulta que aunque más fácil es también, un sinsentido. Nos levantamos cada mañana sin querer ir a trabajar, pasamos una media de 9 horas produciendo ideas, materiales, proyectos…. lo que sea que nos mande el jefe. Recibimos un salario que nos da justo para seguir el círculo. Levantarte, trabajar, gastar en ropa y comida, hipotecarte de por vida (bueno eso era antes, ahora alquilamos de por vida), soñar con viajar de vez en cuando, lamentarte de no tener más tiempo para pasar con los tuyos. Los que deberían dar ejemplo están podridos hasta la médula y el mundo gira vertiginosamente hacia una orgía de ambición, deshumanización y destrucción. ¿Os parece duro? Pues es una comedia al lado de los telediarios. Y para colmo la tecnología nos está volviendo unos auténticos y profundos gilipuertas. ¿Cómo podían sobrevivir nuestros padres sin internet?, ¿Cómo aguantaban la tensión de no saber a qué hora se conectó por última vez su prometida?, ¿En qué invertían su tiempo libre si no era cazando Pokemons? Toda esta parrafada no tendría más importancia si viviésemos eternamente, serían fases de estúpidez profunda que superaríamos a fuerza de años. Pero resulta que no amigo, que por mucha ambición que destilen tus venas vas a morir a la misma edad que el resto de los que te rodean. Pues llamadme ceniza, negativa o pesimista, pero lo estamos haciendo todo fatal. Muy fatal.

6 abr. 2016

You never know


Someone told me once that you never know. And is true, in general you don,t  know what is gonna happen with nothing, life, love, friends, work. You can make plans, organize everything, dream with that perfect day…and everything can be blown up in a second. Otherwise it can happen the other way round…the moment you less expect something good to happen, you suddenly get it.  That,s the magic face of life, you can plan but you don,t decide.

When I was in England I learnt something about hospitality world. I got vocabulary, useful expressions, how to (try) to deal with annoying people..(I was never good with that..) and a lot of things that I,d never thought were going to be of any help in the future. Now I laugh when I remember myself waking up 4 in the morning to open the breakfast service or going to bed the same hour (and later) after a nightmare of  dinner. (Not to mention how much fun was to hoover the thick and dirty carpets of the rooms when you barely had energy even to be standing up).
I did my best with the english althought I didn,t have many chances to go to classes ( why is learning a language so costly?) and I stood much much more cloudy and rainy days that I thought I,d be able to.
But maybe everything was a part of a plan.  I,d like to think like that. As soon as I was back at home I started to work in places where english was needed and this week, in my new communication job, I was asked to help to translate some documents.
I just could smile when I read them. Everything was about working inside a hotel, hospitality again. All the vocabulary was really familiar for me, I knew what they were talking about. I felt happy doing that work and I understood that if you try hard, sooner or later you will have your reward.


Because you never know.

4 feb. 2016

San Valentín 2.0

Hace dos meses que no escribo. Al menos por aquí. Estoy disculpada gracias al traslado de vuelta a casa y el consecuente terremoto social-emocional que ello supone. Ya semi-estabilizada, con un panorama mejor del esperado a la vista y reencontrada con los tópicos nacionales vuelvo a tener un rato para teclear. Sería fácil hablar de lo convulso de la situación del país, de cómo seguimos sin presidente más de mes y medio después de las elecciones o de cómo cada caso de corrupción destapado supera con creces al anterior. Pero la verdad, que no me apetece. Hoy voy a hablar de algo que ha venido saliendo en las conversaciones con mis amigos frecuentemente. El amor. O la falta de él. Se acerca San Valentín y estamos ideando una fiesta de esas para 'singles' y así poder hablar sobre aquellos que sí vivieron felices y comieron perdices. Y no, no es que no queramos al amor, es más bien que el amor no nos quiere a nosotros. Porque como todo hoy en día, también las relaciones se han modernizado y se han vuelto banales (si bien creo que hay reductos de esperanza en algunas parejas que conozco). Bienvenidos a las relaciones a golpe de whatsapp o mensaje de Meetic, Badoo o E-darling, bienvenidos al "no tengo tiempo" al "estoy muy ocupado trabajando para ser el mejor de los mejores" o al "no estoy listo".
Un reciente estudio demuestra que la llamada generación X es la más infecunda de los últimos 150 años en España. Han entrado ya en la cuarentena y lo de formar una familia les ha pillado entre crisis y crisis. Y claro, se les ha pasado el arroz. Y tiene sentido, cuando uno tiene que preocuparse por llegar a fin de mes, otras cosas que deberían ser esenciales y básicas en tu desarollo, pasan a un segundo plano.
Y sí además de un entorno hostil no ponemos de nuestra parte....pues pasa lo que pasa. Se nos van los valores y los puntos de anclaje. ¿O es que en tu lápida recordarán ese ascenso por que el que dejaste ir a esa persona?, ¿Te reconfortará tu mesa de oficina en una tarde de lluvia? (aquí incluyo melodramática banda sonora). Pues va a ser que no, no?. Así que hoy, en mi primer post de 2016 lo digo claro: somos muchos los que no queremos eso. Si hay más de nosotros ahí fuera silbar, no estáis solos.